Mi primera cita en Nueva York

Tengo la pequeña certeza de que con este título esta publicación será muy leída.

Bienvenidx. Acompañame a ver esta triste historia…

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No es tan triste mi historia, pero si embarazosa porque no solo admitiré publicamente que la pasé bien, sino también que admitiré que tenía la cabeza repleta de prejuicios acerca de lo que es tener citas en Nueva York. Aclaremos que el tipo no habla español, y que le ruego a Dios y a los santos espiritistas que no vea esto y utilice el traductor de google.

Uno ha visto tantas películas de esta ciudad que se hace una idea tan errónea de la gente, su cultura, de las relaciones de parejas, de las salidas… Todos sabemos que las películas no representan la realidad en la mayoría de los casos, pero como he visto tantas peliculas donde el tipo invita a la chica al apartamento casi la misma noche que se conocen, yo ya tenía todo un discurso preparado. Y por lo mismo, yo tenía entendido que para pasarla bien en una cita, tenia que ser con alguien que hablara mi idioma (en todos los sentidos), porque sí, los latinos, nos “entendemos”.

Nueva York es una ciudad conocida por tener muchas personas en la soltería (¿o en soledad?). Hay una diversidad impresionante de razas, y por eso existe una mezcla cultural tan rica. Sin embargo, a mi parecer, esa diversidad ha generado una distancia emocional entre las personas que cada vez más se esconden tras la tecnología para buscar conocer a alguien. En Nueva York hay mil y una formas de conocer personas, entre las más famosas, las aplicaciones de citas como Tinder, Bumble, coffee meets Bagel, Okcupid, entre otras. Yo abrí una cuenta en Tinder por el placer de experimentar una aplicación de citas en NY, y claramente nunca tuve una cita porque las conversaciones eran mas o menos así:

Tipo random: Hola,

Yo: Holaaa, ¿Cómo estás?!

Tipo random: ¿Qué harás hoy? ¿Quieres venir a mi apartamento a relajarte y ver netflix?

Yo: Eh no.

[Alfonsina ha sido bloqueada]

Otra aplicación en la cual me registré y que tampoco fui a ninguna cita, se llama meetup. En esta plataforma puedes elegir ir a juntaderas/citas con personas con gustos similares a los tuyos, ya sea para ir al teatro, a bailar, ir a un bar, clubs de lectura, etcétera. No es necesariamente para tener citas, pero sí para hacer amigos en la ciudad.

Y sobre hacer amigos, he notado que en la ciudad a nadie le interesa indagar mucho en la vida de nadie. No han escuchado que dicen que en Nueva York nadie mira como andas vestido ni se fijan en ti? Nadie se mete con nadie, y aunque es una virtud en muchas ocasiones, también puede ser un gran desafío para gente nueva como yo que le interesa sociabilizar y hacer buenos amigos.

Para mi es increiblemente interesante como las personas cada vez más se inclinan por la tecnología para socializar (o para tener amigos con derecho)…con lo lindo que es guiñarle un ojo a alguien. Y creenme que yo he guiñado muchos ojos, que parecen mas un tic nervioso porque nunca me salen bien, y con este chico no fue la excepción. No, no lo conocí en una app, de hecho fue en un bar (wea), y para el record, yo fui la que di el primer paso. Oh si, empoderamiento femenino.

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Antes de llegar a mi cita tenía la idea de que me invitaria a beber para que después que tuviera dos tragos en la cabeza decirme “vamo’ allí”. Pero, ni una ni la otra. Fue muy respetuoso, tanto en el proceso de invitarme a salir como en la actitud y comportamiento durante la dichosa cita. Me ayudó a darme cuenta que en NY también hay jóvenes con valores y buenos modales. Así como NY está lleno de vagabundos, promiscuidad e individualismo, también esta lleno de personas con grandes talentos, sueños y bondad.

La realidad es que hay de todo, para todos los gustos, y gente de todo tipo. Y si bien mucha pero mucha gente expresa una distancia emocional muy fuerte, también es cierto, que existen unos cuantos pocos, MUY pocos, con los que se pueden tener conversaciones verdaderas. El dominicano es tan ‘untao’ que nunca tiene miedo de hacer las preguntas incómodas, y tampoco tiene miedo de querer: porque si algo sabemos hacer bien los dominicanos, es querer y preocuparnos por los demás genuinamente (o puede ser que simplemente nos guste tener material para chismear. Nunca lo sabremos).

Lo que si sé es que en mi primera cita me fue muy bien, o talvez que mis estándares estaban muy bajos, esperando que pasara lo peor. Sea como sea, me divertí, cené gratis (aunque yo ofrecí pagar como buena feminista), y pasé un momento agradable que se quedará en mí como una victoria sobre mi primera cita en Nueva York.

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Autor:

Volando desde 1990.

4 comentarios sobre “Mi primera cita en Nueva York

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