El Hermano de Jesús en NY! O.o

Ustedes saben que a mi las rarezas me persiguen en su máximo potencia, verdad? Okay. Bueno, pues agárrense, porque esta que les voy a contar hoy supera todas las adversidades.

Generalmente, las personas tienen mi número personal puesto que yo lo uso también para el trabajo, es decir, que cualquiera me puede textear o llamar. Sucede que una persona que había conocido en uno de nuestros eventos, me había dicho por mensaje de texto que quería ir a tomarse un café conmigo para hablar más de las oportunidades de voluntariado. Dígase, en todo momento dijo que era profesional. Sin embargo, pasados los días, sus mensajes comenzaron a ser un poco menos profesionales, y claramente yo los ignoraba. O simplemente, respondía con un “no puedo, estoy muy ocupada”.

En fin, que le saqué los pies. No quise decir nada de no estoy interesada en ti, porque a mi me gusta dar el beneficio de la duda y espero lo mejor de las personas, pero además, porque él trabaja para una empresa con la que no me conviene estar en rojo. En mi cabeza él iba a captar las señales. Pasaron algunas semanas de silencio total, y luego esa persona me da la primera señal de que hay problema en ese cerebro.

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