NYC en la era del COVID-19

Yo sé que estamos un poco cansados o como yo, muy #jartos del coronavirus pero la verdad es que la vida nos está dando muchas lecciones.

A mí me ha confirmado lo que siempre sospeché de la raza humana, que somos un grupo de desinteresados, llenos de bondad y que nos preocupa la salud de todos.

Ah que no, cierto? Nunca fue así. La única razón por la que hay tantos interesados e interesadas en la salud de otros, es porque el comportamiento y actitud de otras personas les afecta personalmente. Si te dijeran que el hambre que vive una comunidad en Pedernales, es un virus que probablemente llegue a tu casa, eres el primero en ir corriendo a llevarles comida para que el hambre no se propague.

Ojalá entendamos después de esto, que las decisiones que tomamos día a día nos afectan a todos. De nada vale ser privilegiado si no usas esos privilegios para ayudar a otros. Si sí llámenme idealista o socialista, lo que quieran, pero es la verdad. Tenemos que dejar de vivir como que estamos solos. 

Me acuerdo como ahora, un día que estaba de vacaciones con unas amigas, estabamos a punto de cruzar la calle y el semáforo peatonal estaba en rojo. Era una calle muy pequeña, y como no pasaban carros, comencé a cruzar. Del otro lado había dos niños esperando para cruzar. Desde que puse el pie en la calle, mi amiga me agarró del brazo y me dijo, no no cruces, el semáforo está en rojo. Y yo contéste, pero no vienen carros! A lo que ella respondió “¿No ves que hay dos niños que te están mirando?”.

Lo primero que pensé fue, en serio? Yo ni sé quienes son. Pero ella tenía razón, mi acción de cruzar a pesar de que YO no estaba en peligro, le estaba dando el mensaje erróneo a esos niños, que quiera yo o no, aprenden con ejemplos. 

Esto les digo, para que sepan que no me creo de calidad moral superior… yo meto la pata pila de veces. 

Y como estamos en una época de aprendizaje, ya que es algo nuevo para todos, también he aprendido a soltar. Ver las noticias, y saber cuantas personas murieron, lo rápido que se propaga, o si cerraron X o Y lugar, no va a cambiar absolutamente nada. Al contrario, me genera muchísima ansiedad. 

He aprendido a desconectarme de las noticias, y concentrarme en cosas positivas. Al final, si estoy tomando todas las precauciones de lugar, lo único que queda es esperar. Y decidir cómo y qué quiero hacer estos días. Ya sea cocinar cosas maravillosas, hacer ejercicios, ver televisión hasta que me duelan los ojos, leer, bailar o trabajar (porque sigo trabjando de 9 a 5, asegún).

Cada uno de nosotros afrontará esto de formas distintas. Aprenda a lidiar con la cuarentena a su manera. Ahora le ha cogido a la gente con dar consejos de que hacer en casa, cómo rendir la comida, que si hacer una rutina, y no sé cuantas cosas más. Existe una presión social de que “tienes que hacer algo porque tienes todo el tiempo del mundo”. Sea feliz, y deje de coger presión de nadie. El cambio es inminente, y tenemos que aprender a lidiar con esta nueva realidad.

Autor:

Volando desde 1990.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s